El tiramisú es el postre italiano por excelencia. Capas de bizcochos savoiardi bañados en café espresso, alternadas con una crema suave de mascarpone y huevo. Espolvoreado con cacao amargo, es un postre elegante que no requiere horno y mejora con el reposo.
Preparar el café espresso y dejarlo enfriar completamente
Separar las claras de las yemas de huevo
Batir las yemas con el azúcar hasta obtener una crema pálida y espumosa
Agregar el mascarpone a la mezcla de yemas y batir hasta integrar
Batir las claras a punto de nieve firme
Incorporar las claras al mascarpone con movimientos envolventes
Mezclar el café frío con el licor amaretto
Sumergir brevemente cada bizcocho en el café sin empapar demasiado
Colocar una capa de bizcochos en el fondo del molde
Cubrir con una capa generosa de crema de mascarpone
Repetir las capas terminando con crema
Refrigerar mínimo 6 horas idealmente toda la noche
Espolvorear cacao amargo antes de servir